Te quiero le dije y en mi memoria resonaba el
adiós, latía palpitante la razón esa voz que penetra como aguas profundas y con
ello pronuncio: Te quise y esas es la verdad, desde hace un tiempo atrás olvide
que es amar. Perdóname si mis palabras
son muy sinceras, si con ellas el alma duela pero no sé deletrear lo que no soy
capaz de pronunciar. Cómo mirar alguien
a los ojos y no querer brotar lágrimas de ansiedad, como mirarte y saber que terminare este
episodio de falsedad por algo más siniestro, donde la felicidad no tendrá
espacio y se alejara. Te estoy dando la
libertad de que seas capaz de amar a alguien más, estoy cruzando la frontera
para descubrir esa soledad que hace meses la cambie por alguna fantasía y
vanidad. No puedo seguir con esta mentira y por eso me quedo en la deriva. En la deriva de tu alma y la mía…
Ella se quedó atascada en el punto de partida,
ella sabía que no volvería así que no dijo adiós y se perdió en el eco de su
voz. Se fue sin miedo sin miedo andar, se fue sin preguntar qué es lo peor que
pueda pasar… Aquí estoy en la fase de desolación donde el amor huye de mi
espacio y el espacio se hunde mi confusión. No importa que tan lejana este la
vista perfecta porque no siento ganas de verla, no siento nada de nada, ni frió
ni calor, soy incapaz de sentir algo más
qué decepción. Di todo lo que pude y aun no me fue suficiente, quise como nadie
y alguien llego arrebatar esa ilusión. El amor es una vaga idea que se invento
pero nunca en realidad existió.