Dice tantas palabras y todas aquellas dichas
escondidas a la deriva, todas derretidas en el suelo de algún palacio ese
palacio que tiempo atrás dejo de brillar. La gente se pregunta sí volverá, las termitas parecen comerse hasta la huellas
de suciedad, ya nada queda en el palacio de la antigüedad.
Me imagino los bailes y los grandes eventos
todos hecho bajo ese mismo convento “El amor formidable de los dos” cómo borrar el recuerdo de lo que fue tan
puro y hoy es tan nulo. Plebeyos
vestidos de príncipes entran buscar morada pero desde hace un tiempo las camas
fueron despojadas. Desde que el
verdadero rey murió todo dejo de ser para desaparecer en ese relámpago del ayer,
Como un parpadear se convirtió en la voz que nunca más podrá escuchar.
Ve a los invitados entrar y salir, no siente
lastima al dejarlos ir. Son labios fríos, son labios de lujaría y engaño, son
labios que destrozan y miradas que envenenan el alma. Al parecer ya ninguno da
la talla. Pero tiene la certeza de encontrarlo, en otro cuerpo en otra vida
quizás en otro mundo, donde la inmortalidad es posible o quizás la muerte sea
más predecible. No quiere encontrarlo a
él, quiere encontrar el amor que parece desvanecer. Peor que sentir algo es no sentir nada, es no
tener la ilusión al despertar ver que él es todo lo que
quieres y lo dejaste ir por sentimientos que hoy no puedes vencer, por sentimientos
que hoy quieres borrar solo para reemplazarlos con tu verdad el amor que nadie
podrá superar, que tuviste y lo quisiste dejar.
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