Esas veces que tu monitor esta encendido y
deseas que ese sonido revele un mensaje, un mensaje que quieres, pero no sabes
qué hacer con él, que deseas pero no sabes si al atardecer lo querrás volver a
leer. Tengo muchas cosas que ocultar y
otras tantas que ni siquiera sé cómo contar, pero entre todas ellas encontré la
letra que estaba esperando en tu lugar.
Tenía mis manos sujeta a su cabello y sin querer quería dejarlo de tocar,
quería que se desvaneciera y en el
rincón de mi memoria se perdiera. Temor es lo que siempre he estado
enfrentando. El rechazo se ha vuelto
parte de mi contrato.
Las figuras venían y se iban, él ignoraba todo;
nada podía sentir y mucho menos nada podía llegar a ver. Yo me ahogaba en las
figuras y las trataba de borrar con comentarios fríos y nada sinceros, con
comentarios vacíos y falta de motivo.
Estaba perdida, de eso estoy segura, perdida en la ola de la incógnita,
mis sentimientos siempre han sido todo menos frágiles y transparentes.
Debería saber dejar caer el telón de todo ese
show, debería querer vivir y no pensar en lo que pueda ocurrir, pero algo me
jala y me detiene. Algo me recuerda que, no todo es una ilusión y no muchos
vivimos por amor.
Muchas veces me gano el orgullo y escogí el
llanto, entre las palabras no dichas nacían esas cicatrices que arden y no se
cierran, que dejan marca y no se ocultan.
Quería decirlo, quería decir que me gustaba su sonrisa y sus labios. Que
su forma de vestir dejaba mucho que decir. Quería decir que su cabello es mi
nueva debilidad, que no importa cuando podría hablar yo no me iba cansar.
La transparencia nunca fue mi mejor amigo, es
más, creo que siempre ha sido un desconocido del cual solo escucho rumores de
que existe en algún lugar y alguien lo conoce de verdad.
Me he vuelto fanática de los amores
inesperados, de aquellos que quiero pero no puedo tener. Me he vuelto experta
en tener lo que quiero y una vez encontrado, lo vuelto a tirar, para ya jamás
volverlo a encontrar. No sé diferenciar
caprichos de amor, ni amor de caprichos. Todos están escritos en la misma línea
para mí, todos tienen la misma pinta y el mismo olor. Es mi fragancia de desamor. Soy ridículamente buena en amar un juego mal
diseñado y querer ganarlo. Uso palabras
como sombras de delirios y delirios como pasaporte a mi destino. No juzgo sin querer, la verdad juzgo por el
morbo de no pensar en mí. Para no dejar
la idea entrar y creer que si me podría enamorar.
Después de todas esas capas de honestidad,
encuentras a la persona detrás. Lo daría todo sin pestañear
detuviera mi pensar
si tu nombre no se encuentra en ese hilo que esta por flotar. Haría el mundo volar para verte a los ojos y
saber que todo estará bien. Después de creerme inmortal solo te dejaría pasar
para que nuestras arrugas nos lleven a la misma tumba con el mismo escrito.
“Solo vale la pena ser inmortal si encuentras
una razón, pero ellos encontraron una mejor para morir y dejarse llevar”… Amor
yace en este lugar.

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